Durante una semana, registra horas de entrada de luz directa, rebotes en paredes claras y reflejos de suelos. Dibuja pequeñas plantas por habitación y señala franjas horarias. Esa cartografía casera te ayudará a mover muebles, ubicar arte, regular cortinas y priorizar funciones según estaciones.
Las sombras cuentan historias sobre la intensidad solar, la altura del sol y los obstáculos exteriores. Observa su longitud, nitidez y movimiento; detecta brillos molestos en pantallas y objetos lacados. Conocerlos te permitirá elegir acabados mates, orientar escritorios correctamente y jugar con láminas translúcidas protectoras.
Registrar siete días seguidos, con fotos a las mismas horas, revela patrones sólidos y pequeñas sorpresas meteorológicas. Anota sensaciones térmicas, colores que cambian, necesidades de lámparas. Al final, tendrás un cuaderno de decisiones claras para reorganizar sin prisas, ajustando detalles cuando avance o retroceda la estación.